¡Buen tema el que plantea el joven batllista Gaspar Avelino Mazzolla en la nota que nos envía titulada “Por qué me considero de izquierda: he aquí la respuesta”!Cuando Batlle y Ordóñez fue a Paris, siendo joven, la política francesa giraba entorno a los republicanos radicales de León Gambetta. Cuando Batlle –treinta años después- vuelve a ir a Paris, durante unos cuantos años, entre sus dos presidencias, gobernaba el Partido Republicano Radical y Radical Socialista, de George Clemenceau, que era la unión de los republicanos radicales y de los radicales socialistas. En esa tradición que viene directamente de la revolución francesa es que bebe Don Pepe. De la bancada que se sentaba a la izquierda en la Asamblea de la revolución francesa.Señalo esto porque en la matriz de nuestro modelo de izquierda nacional real –el Batllismo hasta ahora- está la influencia del debate central de la época y de ahora. Me refiero a la idea de que solo un republicanismo radical puede encargarse en una sociedad de que ese republicanismo no se agote en la consecución de la ciudadanía política sino el la expansión de la misma a la ciudadanía social y a la ciudadanía civil. Como decía Fernando de los Ríos, en los años 20 del siglo pasado, republicano del PSOE, “soy socialista a fuer de liberal”. Es decir la lógica del liberalismo político, del respeto al otro en todo su alcance de ciudadano, lo llevaba a la socialdemocracia. En el sentido del republicanismo español, socialista es socialdemócrata, sobre todo para un liberal en política como era Fernando de los Ríos. Ese punto de unión –la república como la constructora de las múltiples ciudadanías- en aquella época, es el que sintetiza la fusión en Francia de los republicanos radicales y los radicales socialistas que a mi juicio influyera tanto en Don Pepe.Hago acá un deslinde entre la izquierda real y la izquierda nominal. La izquierda real en Uruguay ha sido el Batllismo. No puede haber izquierda sin republicanismo. Es en ese sentido que André Malraux, uno de los principales novelistas y ensayistas políticos de Francia del siglo XX, héroe de la guerra contra los nazis, héroe en las revoluciones indochina y china, héroe de la guerra española, ministro de cultura de De Gaulle, quién refiriéndose a la tradición republicana francesa y confrontando con la autodenominada izquierda leninista dijo “Nosotros somos la izquierda histórica de este país”.No puede haber izquierda a favor de la dictadura del proletariado o de la pérdida de garantías de que se trate. Solo hay izquierda real cuando hay estado de derecho, separación de poderes como garantía de esos derechos, pesos y contrapesos en el diagrama institucional, fiscalización pública del poder, contralor y transparencia, mecanismos contra el abuso del poder y la preeminencia de los poderes fácticos. Pero la república no es de electores sino de ciudadanos –un ciudadano pobre es alguien a quien para empezar se le ha dejado sin su poder ciudadano pleno en sus derechos, es débil en términos de poder, además de una injusticia intolerable- de manera que necesita para cristalizarse de la expansión de la ciudadanía social y civil. (ver respecto de esto, la tesis de licenciatura de Ernesto Castellano, que demuestra que el Batllismo en sus décadas iniciales construyó simultáneamente las tres ciudadanías, política, social y civil, de manera diferente a lo que Marshall explicó que sucedió en los países desarrollados, primero la ciudadanía civica, la autonomía de los jueces, por ejemplo, luego, al amparo de esa ciudadanía cívica, se obtiene la ciudadanía política y, luego, cuando la ciudadanía política da paso a la ciudadanía social para las mayorías. Bien, ese no fue el camino batllista que construyó las tres ciudadanías simultáneamente, caso históricamente excepcional. En los casos del populismo, sostiene Wanderley Dos Santos, el camino es al revés, un régimen dado otorga la ciudadanía social primero y en el camino se van dando o no las ciudadanías políticas y cívicas).Por eso, si el punto de fragua del republicanismo no es el radicalismo, entonces no hay ciudadanía social y ciudadanía civil. La comprensión de ese fenómeno le permitió a Batlle y Ordóñez la construcción del único Estado del Bienestar conseguido en Latinoamérica por vías democráticas (salvo Costa Rica). (la matriz radical del Batllismo en el plano institucional está estudiada muy acabadamente por la tesis de doctorado de Pablo Ney Ferreira). Es decir, la tesis central del Batlle es que solo el republicanismo radical lleva al Estado del Bienestar. Esa lógica presidió la formulación de todas sus políticas públicas sea en el plano político, económico, social o civil.La radicalidad republicana de Batlle y Ordóñez está en la base, pues, de la construcción del modelo. La pérdida primero de la radicalidad y luego del republicanismo llevaron a nuestro Partido a una situación que lo hizo débil para apartar a nuestro país del común de los procesos regionales de crisis democrática –como antes sí lo había apartado- y luego transformó al Partido en un actor estéril que fue abandonado por la gente. La tarea central del ahora es pues la construcción de un verdadero discurso republicano radical y socialdemócrata. La formación de cuadros políticos que lo defiendan. La construcción de instrumentos de poder político de difusión para la divulgación del mensaje y la construcción de reflejos republicanos en la ciudadanía.En la historia del republicanismo en el Uruguay, a partir del siglo XX (más allá de los riquísimos aportes del siglo XIX, sin los cuales no se entiende el republicanismo del siglo XX) hay por lo menos tres momentos. Uno en que el republicanismo estaba en la mayoría del Partido Colorado (el Batllismo) y en la minoría del Partido Nacional (los blancos independientes). Una segunda en que -después de la aparición de la guerrilla- creció la demanda autoritaria en el país, se desplazó todo el arco político y los batllistas pasamos a ser minoría entre los colorados y se dio un empujón republicano fugaz con Wilson entre los blancos. Hace años que vivimos un tercer momento, cual es la decadencia del republicanismo en todos los partidos.El Batllismo construyó un tipo de república modélica en la medida que fue de gran riqueza institucional. Hicimos una república de partidos muy institucionalizados, de manera que la ciudadanía participara realmente en la cosa pública, 40 convenciones por año de promedio durante quince años (sobre este tema es clara la tesis de licenciatura de Eduardo Alonso sobre la definición y el impacto republicano de la importancia de la institucionalización de los partidos en la construcción del modelo republicano)Cuando Mujica, en una buena, dice que no hay que atacar a los ciudadanos blancos y colorados porque son “rezagados” y algún día serán frentistas, está diciendo algo muy grave que caracteriza al FA. En su visión el “frentismo” debe ocupar todo el espacio político. Las divergencias con el FA son equívocos que el tiempo resolverá. La ocupación de todo el espacio político es una concepción totalitaria que lleva a una actitud de intolerancia. El gran tajo que divide primero a las culturas políticas del país es el que se produce entre tolerantes e intolerantes. A los tolerantes nunca se nos ocurrió que un día los blancos iban a desaparecer porque se iban a hacer todos colorados o lo contrario. Admitimos como lógico que existan diferentes visiones en competencia en el seno de la sociedad. Es más, admitimos que en ocasiones el adversario pueda tener parte o toda la razón, es decir, ello es lo que nos define como liberales. Es decir el pensamiento frentista no se centra en la idea de un proceso político que en su funcionamiento recoge todas las verdades posibles y las somete a prueba y va dando resultados históricos, sino que se subvalora y se estigmatiza al otro. El pensamiento frentista en su origen era ideológico. Los años 60 tenían una autodenominada izquierda marxista leninista. Ello era una ideología. Discrepamos, pero ella era estructurada.El populismo de ahora no es una ideología. Es una sub ideología finalmente de derecha, puesto que conduce al rezago de las ciudadanías. Nunca un gobierno, por ejemplo, fue más neoliberal que el actual. A puro crecimiento de la deuda –lo que subvalúa el tipo de cambio y el atraso cambiario es el peor enemigo del país productivo- nunca se extranjerizó tanto (tierra, frigoríficos, industria arrocera, etc.). La subideología chavista (y sus expresiones boliviana, ecuatoriana, nicaragüense y argentina) es la amenaza de nuestro tiempo. Contra los derechos de las minorías, contra la libertad de expresión, contra los derechos de la oposición a participar electoralmente, contra los derechos del Parlamento o de la Justicia independiente, por la alteración de las cifras del Estado, por la falta de transparencia y la corrupción, por la estigmatización del disenso como traición al pueblo, etc.. Ese es el bicho que nos toca enfrentar a los republicanos, que ya tenemos a la derecha y a los poderes fácticos como enemigos. La izquierda uruguaya en rigor nunca fue de izquierda, si nos atenemos al origen republicano de la expresión. Fue antidemocrática en su componente tupamaro, en su componente comunista (las dos grandes fuerzas que protagonizaron a la llamada izquierda antes del golpe), en su componente socialista después que echaron a Frugoni por republicano e instalaron el antirepublicanismo en su partido como doctrina (leninismo, etc.). Prefirieron el golpe antes que la república (apoyo crítico a los militares en febrero de 1973). Y lo es hoy, pues incluso el polo más antirrepublicano es, paradójicamente, su ala moderada: el astorismo. Allí reside la doctrina que no permitió el control político en las entidades del Estado. Y que hoy dificulta nuevamente esa tarea. A diferencia de los otros partidos ideológicamente antirrepublicanos, el astorismo es antirrepublicano sin ideología, por una concepción misma pragmática del poder y de su abuso. No debe nunca dejar de tenerse en cuenta que la falta de contralor público promueve la corrupción y que estamos antes el gobierno que más irregularidades conoce en la historia del país. Así de simple. (si uno suma los 32 millones dólares de libros groseramene sobre facturados, los 156 millones dólares de casas no construidas y los 59 millones de software también sobre facturados, Venezuela financió ya 250 millones de dólares de irregularidades, sin contar otros conocidos casos de irregularidades millonarias como Pluna, Casinos de ahora, Hotel Carrasco, Maciel y decenas de casos similares)Lo que está hegemonizando nuestra cultura política es la operación intelectual que derrotó al republicanismo y que fue la síntesis antirrepublicana y antiliberal del marxismo con el revisionismo histórico, a principios de los años 60. Operación que decapitó todo lo liberal y republicano que había en nuestra historia –todo lo que nos hacía diferentes a las repúblicas que no habían logrado ni república ni bienestar- y operación intelectual que hay que revertir con otra operación intelectual de gran envergadura. Discurso, formación de cuadros, divulgación. Es así desde Hammurabí. La política es antes que nada propuesta y crítica.El punto más importante es que la crítica al antirrepublicanismo debe estar equilibrada con una gran capacidad de propuesta.Fuimos tan duros como el que más en enfrentar el antirrepublicanismo de la dictadura. Hoy hay miles que se reclaman de eso (y confunden su lucha contra la democracia como si hubiere sido lucha contra la dictadura). Éramos pocos al principio, sin embargo. Fuimos tan duros como el que más en la lucha contra las rutinas antirrepublicanas que se generaron dentro del Partido. Hoy los servidores del statu quo de aquel entonces se proclaman renovadores. Ahora toca enfrentar el antirrepublicanismo del FA. Pero hay que hacerlo con la capacidad de una propuesta republicana bajada a tierra y a lo concreto. Ese es el desafío. El Partido se pone a la izquierda (en sentido republicano) sólo si es capaz de generar propuesta republicana y hacerla carne en la gente. El partido no puede enfrentar el futuro sin medios de comunicación. Cuando derrotamos a los militares, los colorados teníamos los medios de difusión que se leían (Jaque, Opinar, el diario El Día, etc.). Para castigar el antirrepublicanismo instalado en la cúpula del Partido también hubo un medio de comunicación (Posdata). No hay proyecto republicano sin medios de divulgación. El discurso dominante en los enclaves intelectuales del mundo, como antes fue el marxismo, ahora es el republicanismo. Los temas republicanos son los de estudio prioritario. (Acá Víctor Rodríguez está preparando su tesis de maestría sobre el tema republicano de los poderes fácticos y Aldebarán de Bon está preparando su tesis de licenciatura sobre el novísimo tema republicano de las entidades reguladoras de la competencia y el mercado en la economía, instrumento republicano para defender a los ciudadanos). Paradójicamente cuando en Uruguay el republicanismo está en crisis, en el mundo pasa a ser dominante en las “intelligentzias” universales.Como la izquierda es de derecha en Uruguay (ha defendido a los regimenes más homicidas en la historia de la especie y es totalitaria en su concepción ideológica) viene toda una confusión. Los jóvenes antifrentistas ahora empiezan a autodenominarse de derecha y ello es un crimen cívico que evidencia una falta de discurso colorado y batllista genuino.
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